Educación básica - Orientaciones para la Primera Sesión Ordinaria del CTE

Orientaciones para la Primera Sesión Ordinaria del CTE

25 de septiembre de 2026

Centros y Escuelas de Organización Completa y Multigrado
Educación Básica

La Primera Sesión Ordinaria del Consejo Técnico Escolar (CTE) del ciclo escolar 2026-2027 representa un momento fundamental para dar continuidad al trabajo realizado durante la Fase Intensiva y comenzar a consolidar las decisiones que orientarán el trabajo de la escuela durante el ciclo escolar. Esta sesión, programada para el 25 de septiembre de 2026, coloca en el centro tres grandes tareas: continuar con el codiseño del Programa Analítico, avanzar en la planeación del Programa de Mejora Continua y construir el Itinerario del Consejo Técnico Escolar.

Más que considerar estas tareas como actividades independientes, es importante comprender que forman parte de un mismo proceso. La escuela necesita reconocer su realidad, identificar las características y necesidades de sus estudiantes, analizar las condiciones de la comunidad y, a partir de ello, tomar decisiones pedagógicas y organizativas que permitan fortalecer el aprendizaje y la participación de todas y todos.

En este sentido, la Primera Sesión Ordinaria ofrece la posibilidad de revisar aquello que se comenzó a construir durante la Fase Intensiva y preguntarse si las decisiones tomadas continúan siendo pertinentes después de conocer con mayor profundidad a los estudiantes y observar las condiciones concretas en las que inicia el ciclo escolar.

El Consejo Técnico Escolar se concibe así como un espacio de diálogo profesional, reflexión colectiva, intercambio de experiencias y construcción de acuerdos. No se trata solamente de producir documentos, sino de generar conocimientos y decisiones que tengan una utilidad real para la escuela y que contribuyan a mejorar la práctica educativa.

🏫 El CTE como espacio para analizar la realidad de la escuela

El trabajo del Consejo Técnico Escolar adquiere verdadero sentido cuando parte de aquello que sucede cotidianamente en la escuela. Cada comunidad educativa presenta características particulares y, por ello, las decisiones pedagógicas necesitan considerar las condiciones concretas en las que aprenden niñas, niños y adolescentes.

Durante esta primera sesión resulta importante recuperar la información obtenida durante las primeras semanas del ciclo escolar. La convivencia cotidiana con los estudiantes permite identificar necesidades, intereses, avances, dificultades, formas de participación y situaciones que pueden influir en sus procesos de aprendizaje.

Esta información complementa el trabajo realizado durante la Fase Intensiva y permite actualizar la mirada que el colectivo tiene sobre su escuela. El diagnóstico no debe permanecer como un producto elaborado al inicio del ciclo, sino convertirse en un referente que se enriquece conforme se conoce mejor la realidad educativa.

Para ello, el colectivo puede preguntarse:

  • ¿Qué situaciones están influyendo actualmente en el aprendizaje?
  • ¿Qué necesidades presentan las y los estudiantes?
  • ¿Qué características de la comunidad deben considerarse?
  • ¿Qué aprendizajes requieren mayor atención?
  • ¿Qué fortalezas tiene la escuela?
  • ¿Qué recursos y saberes de la comunidad pueden aprovecharse?
  • ¿Qué decisiones tomadas durante la Fase Intensiva necesitan revisarse?

De esta manera, el CTE se convierte en un espacio para comprender la realidad antes de tomar decisiones, evitando establecer acciones que estén alejadas de las verdaderas necesidades de la comunidad escolar.

📝 El codiseño del Programa Analítico

Uno de los principales trabajos de esta Primera Sesión Ordinaria consiste en dar continuidad al codiseño del Programa Analítico. Este proceso permite organizar y contextualizar los aprendizajes de acuerdo con las características de cada escuela, sus estudiantes, su comunidad y el territorio donde se encuentra.

El Programa Analítico no debe entenderse como una estructura rígida o como un formato que todas las escuelas tengan que elaborar de la misma manera. Su construcción responde a las decisiones pedagógicas que toma cada colectivo a partir de su realidad.

Por ello, durante esta sesión es importante revisar lo que se construyó durante la Fase Intensiva y analizar qué elementos ya están suficientemente desarrollados y cuáles necesitan fortalecerse.

Entre los aspectos que pueden revisarse se encuentran el diagnóstico socioeducativo, la integración curricular, la contextualización de los Contenidos, la incorporación de contenidos relevantes para la comunidad, la secuenciación y temporalidad de los Contenidos y PDA, las orientaciones didácticas y las estrategias de evaluación formativa.

La intención es que estos elementos no aparezcan de manera aislada. Deben guardar relación entre sí y contribuir a construir una propuesta educativa coherente con la realidad de la escuela.

🔎 El diagnóstico socioeducativo como punto de partida

El diagnóstico socioeducativo permite profundizar en el conocimiento de la escuela y de la comunidad. No consiste únicamente en identificar problemas académicos, sino en reconocer un conjunto de situaciones que pueden influir en los procesos educativos.

Para construirlo es necesario considerar aspectos relacionados con el contexto comunitario, las características de la escuela, las condiciones de los estudiantes, sus intereses, las situaciones que viven y aquellos acontecimientos o problemáticas que pueden convertirse en oportunidades para aprender.

Esto permite pasar de una visión general de la escuela a una comprensión más concreta de lo que sucede dentro de ella.

Por ejemplo, una situación relacionada con el cuidado del agua, las actividades económicas de la comunidad, las tradiciones locales, el medio ambiente, la alimentación, las prácticas culturales o alguna problemática social puede convertirse en un punto de partida para organizar experiencias de aprendizaje.

El diagnóstico, por tanto, no debe utilizarse únicamente para señalar carencias. También debe permitir descubrir fortalezas, saberes, recursos y oportunidades que puedan incorporarse al trabajo educativo.

👩‍🏫 Atención a las particularidades de las escuelas multigrado

En las escuelas multigrado, la Primera Sesión Ordinaria adquiere características particulares porque el trabajo educativo se desarrolla con estudiantes pertenecientes a diferentes grados y/o fases dentro de un mismo espacio.

Esta situación requiere una organización pedagógica diferente. El docente necesita identificar aquello que los estudiantes pueden realizar conjuntamente y, al mismo tiempo, reconocer los aprendizajes que requieren diferentes niveles de profundidad, apoyos o formas de participación.

La diversidad del grupo puede convertirse en una posibilidad para generar experiencias de aprendizaje colaborativas. Estudiantes de diferentes edades pueden compartir situaciones, problemas, proyectos y experiencias relacionadas con su comunidad, aunque cada uno participe desde las capacidades y aprendizajes correspondientes a su grado o fase.

Por ello, una estrategia importante consiste en combinar momentos comunes y momentos diferenciados.

Puede existir una actividad inicial para todo el grupo, posteriormente organizar equipos con diferentes propósitos y finalmente desarrollar actividades específicas de acuerdo con los aprendizajes que corresponden a cada grado.

Esta forma de organización permite aprovechar mejor el tiempo y evita que la enseñanza multigrado se convierta exclusivamente en una sucesión de actividades independientes para cada grupo.

🔗 Integración curricular y proyectos comunes

La integración curricular representa una oportunidad importante para las escuelas multigrado porque permite establecer relaciones entre diferentes aprendizajes y organizar experiencias comunes.

Una misma situación puede abordarse desde distintos Campos formativos y con diferentes niveles de complejidad. Esto permite que los estudiantes trabajen alrededor de un mismo contexto sin que todos tengan que realizar exactamente la misma actividad.

Por ejemplo, una problemática comunitaria puede convertirse en el eje de un proyecto para todo el grupo. Los estudiantes de los primeros grados pueden observar, describir, registrar y comunicar información; mientras que los estudiantes de grados superiores pueden analizar datos, investigar causas, comparar información, elaborar propuestas o argumentar posibles soluciones.

Así, existe un propósito común, pero los aprendizajes, actividades y productos pueden diferenciarse.

Este tipo de organización favorece que el aula multigrado funcione como una comunidad en la que cada estudiante aporta desde sus posibilidades y, al mismo tiempo, encuentra oportunidades para avanzar en los aprendizajes que le corresponden.

📚 Estrategias para organizar la enseñanza multigrado

La organización del aula requiere utilizar estrategias que permitan atender simultáneamente diferentes niveles de aprendizaje.

Entre las posibilidades se encuentran:

  • Actividades comunes con distintos niveles de complejidad.
  • Agrupamientos flexibles.
  • Trabajo colaborativo.
  • Tutoría entre pares.
  • Estaciones o rincones de aprendizaje.
  • Proyectos integradores.
  • Actividades diferenciadas.
  • Momentos específicos de intervención docente.

Estas estrategias permiten que el docente pueda trabajar con todo el grupo en determinados momentos y, posteriormente, intervenir de manera más específica con aquellos estudiantes que requieren acompañamiento adicional.

La clave está en evitar que la organización multigrado se reduzca a preparar una actividad diferente para cada grado durante toda la jornada. Una enseñanza flexible permite encontrar puntos de encuentro entre los estudiantes y reservar la diferenciación para los momentos en que realmente sea necesaria.

✏️ La evaluación formativa en el aula multigrado

La evaluación también necesita responder a la diversidad presente en las escuelas multigrado.

No resulta suficiente comparar a los estudiantes entre sí, especialmente cuando pertenecen a grados diferentes. Lo importante es reconocer los avances que cada estudiante va alcanzando en relación con su propia trayectoria y con los aprendizajes que se pretende favorecer.

La evaluación puede apoyarse en la observación cotidiana, las producciones realizadas, las conversaciones con los estudiantes, la retroalimentación, la autoevaluación y la coevaluación.

Esta información permite identificar qué está funcionando, qué necesita modificarse y qué estudiantes requieren mayor acompañamiento.

Además, la evaluación formativa puede ayudar a tomar decisiones sobre los agrupamientos. Un estudiante puede trabajar inicialmente con un determinado equipo y posteriormente integrarse a otro de acuerdo con la necesidad de aprendizaje que presente.

Así, evaluar no significa únicamente determinar resultados; también significa obtener información para mejorar la enseñanza y generar nuevas oportunidades de aprendizaje.

🎯 Planeación del Programa de Mejora Continua

Otro de los trabajos centrales de la Primera Sesión Ordinaria es avanzar en la planeación del Programa de Mejora Continua.

Después de analizar la realidad de la escuela, el colectivo necesita determinar cuáles son las situaciones prioritarias que requieren atención y qué acciones pueden contribuir a transformarlas.

Para ello, es necesario establecer una relación clara entre problemáticas, objetivos, metas y acciones. El propósito no es elaborar una gran cantidad de acciones, sino construir una planeación clara, comprensible y viable que concentre los esfuerzos de la comunidad escolar en aquellos aspectos que realmente requieren atención.

En una escuela multigrado, este proceso puede considerar aspectos como la organización de los tiempos, la atención simultánea de diferentes grados, los agrupamientos, la colaboración entre estudiantes, la participación de las familias, el aprovechamiento de los recursos comunitarios y las estrategias utilizadas para responder a las diferentes trayectorias de aprendizaje.

🤝 Construcción colectiva de acuerdos

El Programa de Mejora Continua requiere del compromiso del colectivo. Por ello, las decisiones deben construirse mediante la participación, el diálogo y el intercambio de ideas.

Cuando las acciones son resultado de acuerdos colectivos, existe una mayor posibilidad de que quienes deberán llevarlas a cabo comprendan su propósito y reconozcan su utilidad.

En escuelas multigrado con pocos integrantes, también puede ser importante establecer vínculos con otras escuelas que compartan condiciones similares. El intercambio de experiencias puede ayudar a encontrar alternativas para organizar la enseñanza, distribuir tiempos, realizar agrupamientos, evaluar aprendizajes y aprovechar los recursos de la comunidad.

La colaboración entre docentes puede convertirse así en una fuente importante de aprendizaje profesional.

💡 Innovar a partir de las necesidades reales

La mejora continua también implica revisar las prácticas que se realizan de manera habitual.

No todo lo que se ha hecho anteriormente necesita cambiarse. Algunas estrategias pueden continuar porque han demostrado ser útiles. Sin embargo, cuando una problemática permanece durante varios ciclos, resulta necesario preguntarse si las acciones que se han implementado son suficientes o si requieren modificaciones.

En las escuelas multigrado, la innovación puede aprovechar precisamente las características de este tipo de organización. La diversidad de edades y niveles puede favorecer experiencias de colaboración, tutoría entre pares, proyectos comunes y agrupamientos flexibles.

Esto permite mirar la diversidad no solamente como un desafío organizativo, sino también como una posibilidad pedagógica.

🗓️ Construcción del Itinerario del CTE

La Primera Sesión Ordinaria también contempla la definición del Itinerario del Consejo Técnico Escolar para el ciclo 2026-2027.

Una característica importante es que, después de esta primera sesión, el colectivo docente tendrá la posibilidad de decidir qué temas considera necesario abordar durante las siguientes sesiones ordinarias.

Esto permite que el CTE responda de manera más directa a las necesidades de cada escuela. Los temas pueden seleccionarse de las propuestas disponibles, recuperarse de experiencias del ciclo anterior o incorporarse a partir de situaciones que el propio colectivo considere relevantes.

En las escuelas multigrado, esta posibilidad resulta especialmente significativa porque permite incorporar temas relacionados con las necesidades específicas de esta organización escolar, como las trayectorias de aprendizaje, la organización del aula y del tiempo, la interculturalidad, los saberes comunitarios, la autonomía de los estudiantes y la participación de la comunidad.

🧩 Un Itinerario construido por cada colectivo

El Itinerario no tiene que seguir necesariamente una secuencia idéntica para todas las escuelas. Cada colectivo puede determinar qué necesita trabajar, en qué momento y durante cuánto tiempo.

Incluso es posible dedicar más de una sesión a un mismo tema cuando la profundidad del análisis así lo requiera.

Esto significa que el Consejo Técnico Escolar puede construirse como un espacio flexible y vinculado con la realidad. En una escuela multigrado, por ejemplo, podría resultar pertinente dedicar una sesión completa a analizar estrategias de organización del aula, otra a las trayectorias de aprendizaje y otra al aprovechamiento de los saberes comunitarios.

La decisión corresponde al colectivo docente, considerando las características de sus estudiantes, las condiciones de la comunidad y las necesidades que vayan surgiendo durante el ciclo escolar.

🌱 La escuela multigrado como comunidad de aprendizaje

La Primera Sesión Ordinaria del CTE puede ser, en definitiva, una oportunidad para fortalecer la idea de que la escuela multigrado posee características propias que requieren respuestas pedagógicas igualmente particulares.

La diversidad de grados, edades y trayectorias no significa que cada grupo deba trabajar siempre de manera independiente. Por el contrario, existen posibilidades para construir experiencias comunes, promover la colaboración y aprovechar los conocimientos que poseen los propios estudiantes.

El trabajo del docente consiste en organizar estas posibilidades de manera intencionada, estableciendo cuándo conviene trabajar con todo el grupo, cuándo es necesario formar pequeños equipos, cuándo se requiere una actividad diferenciada y cuándo resulta pertinente una intervención directa.

De esta manera, el aula puede convertirse en un espacio donde todos participan, todos tienen algo que aportar y todos cuentan con oportunidades para aprender.

La autonomía profesional adquiere aquí un papel importante, ya que permite que las y los docentes seleccionen, adapten, combinen o desarrollen estrategias y materiales que respondan a las características de su grupo, su territorio y las trayectorias de aprendizaje de sus estudiantes.

Una sesión para tomar decisiones que tengan sentido

La Primera Sesión Ordinaria del Consejo Técnico Escolar no debe reducirse a completar formatos o generar documentos que posteriormente queden archivados. Su mayor valor está en las decisiones que puede generar para transformar el trabajo cotidiano.

El Programa Analítico permite organizar la enseñanza considerando el contexto y los aprendizajes que se busca favorecer. El Programa de Mejora Continua ayuda a establecer prioridades y acciones para transformar situaciones identificadas por la escuela. El Itinerario del CTE permite organizar el aprendizaje profesional del colectivo de acuerdo con sus propias necesidades.

En las escuelas multigrado, estos tres procesos pueden articularse para construir una respuesta educativa pertinente a una realidad caracterizada por la diversidad.

Por ello, el reto de esta Primera Sesión Ordinaria consiste en mirar la escuela tal como es, reconocer sus posibilidades, identificar aquello que necesita fortalecerse y tomar decisiones que permitan que cada estudiante, independientemente del grado o fase que curse, encuentre oportunidades reales para aprender, participar y avanzar.

Finalmente, el CTE puede consolidarse como una verdadera Comunidad de Aprendizaje, en la que el conocimiento profesional se construye mediante el diálogo, la reflexión sobre la práctica, el intercambio de experiencias y la toma colectiva de decisiones. En este proceso, la escuela multigrado no necesita adoptar respuestas diseñadas para otras realidades: puede construir, desde su propio contexto, las estrategias que mejor respondan a sus estudiantes y a su comunidad.


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